El majestuoso Taj MahalEn Agra, al norte de la India, y a orillas del río Yamuna, se erige la obra cumbre de la arquitectura Mogol y uno de los edificios más bellos del mundo: el Taj Mahal.
Su construcción fue ordenada en el año 1632 por el emperador Shah Jehan, como homenaje a la más amada de sus esposas: Muntaz Mahal, quien falleció en 1631, en la ciudad de Burhanpur. Por tal razón también es conocido como el monumento del amor.

En su realización, en la cual trabajaron más de 20 mil obreros, tardó 22 años y costó cuarenta millones de rupias.
Los materiales fueron transportados desde Makrana, a 300 kilómetros de distancia, mediante 1000 elefantes.
El resultado final fue una arquitectura en mármol blanco que fusionó la tradición hindú con la persa-musulmana y que reunió las mayores riquezas del mundo: el mármol fino y blanco de sus paredes se trajo de las canteras de Jodhpur, jade y cristal de la China, turquesas del Tíbet, lapislázuli de Afganistán, crisólito de Egipto, ágata del Yemen, zafiros de Ceylán, amatistas de Persia, coral de Arabia, malaquita de Rusia, cuarzo del Himalaya, diamantes de Golconda y ámbar del océano Indico.
El Taj Mahal es un complejo de grandes dimensiones situado sobre una plataforma de mármol y emplazado en un jardín simétrico, el cual está dividido en cuadrados iguales y que a la vez está cruzado por un canal flanqueado por dos filas de cipreses.
Rodeando al recinto hay una alta muralla de arenisca roja con una monumental puerta de entrada en el sur, donde también hay un arco. En éste hay una especie de galería sobre la que se disponen once pequeñas cúpulas, tanto en la parte exterior como en la interior, las cuales simbolizan los 22 años que duró la construcción del Taj Mahal.

Cruzando la puerta, se llega a un patio de 300 metros de ancho, sobre el cual hay varias fuentes y jardines.
Sobre el centro del edificio como tal hay una gran cúpula que es la Corona del palacio.
En el interior del mausoleo hay una sala octogonal central, con cuatro salas octogonales más pequeñas alrededor. Los cenotafios se hallan en el centro de la cámara principal y están rodeados por una celosía octogonal de mármol labrado con incrustaciones en sus partes macizas; el del emperador a un lado, el de su esposa en el centro, ya que tan inmenso edificio, en principio, fue construido solo para ella. Pero no es aquí donde reposan sus restos, los sarcófagos verdaderos están, según se dice, en una cámara subterránea inmediatamente debajo. Las paredes del interior están también decoradas con incrustaciones.
La decoración del Taj Mahal es geométrica y floral, con incrustaciones de lapislázuli, coral, ámbar y jade y se completa con versículos del Corán incrustados en piedra negra.
Esta maravilla del mundo está llena de magia, pues el ladrillo forrado de placas de mármol del que está hecha, puede cambiar de color según la luz que reciba, lo que produce una sensación de tranquilidad inmaterial. Vale la pena visitarlo porque es un monumento único y perfecto que nunca dejará de maravillar a la humanidad.